Centón Epistolario

Resumen

El Centón epistolario es un texto inventado para el divertimento de sus contemporáneos por Juan Antonio de Vera y Figueroa, Conde de la Roca, a mediados del siglo XVII. Durante algún tiempo y para algunos pasó por obra auténtica del supuesto físico de Juan II, Fernán Gómez de Ciudad Real. Al inspirarse el Centón en historias, crónicas y literatura del periodo que refleja, alcanza, por ciertos nombres que menciona, lugares y hechos, algún viso de realidad. Pero todo ello no es más que una superficial pátina que apenas esconde la broma o superchería de esta composición, empezando por la lingua ficta en que está escrito e impreso. Es por ello que la única forma razonable de editar el Centón es reflejando con exactitud cada una de las grafías del impreso. Sin embargo, y puesto que puede consultarse con comodidad el facsímil que aquí se ofrece, se ha optado por intervenir ligeramente en el texto, uniformando el aspecto gráfico en cuestiones básicas (como la alternancia de u/v, i/j/y), separando o uniendo algunas palabras, y puntuándolo. Todo ello con la intención de ofrecer una mínima interpretación del texto, que en verdad es un disparate y no la tiene. Es testimonio, sin embargo, de la fama que alcanzó don Alfonso de Cartagena, que aquí, por dorar mejor lo falso, es referido en calidad de deán de Santiago de Compostela.

Transcripción

[Portada, Aj] Centón epistolario del Bachiller Fernán Gómez de Cibda Real, físico del muy poderoso e sublimado rey don Juan el Segundo deste nonbre.

Estas Epístolas fueron escritas al muy poderoso rey don Juan el Segundo e a otros grandes e prelados e cavalleros en que ay muchos casos e sucesos e motes e chistes que por estas epístolas son aclarados e dinos de se saver.

Fue estanpado e correto por el protocolo del mesmo Bachiller Fernán Pérez por Juan de Rei e a su costa en la cibda de Burgos el año MCDXLIX.

 

[h. 1] Aviso al Letor.

Aunque en el protocolo de la mano escrito del Bachiller Fernán Gómez son asaz epístolas allende de las que son aquí estampadas, diretas a otros personaxes, no se estampan aqui, ca pareze ser copias de las mesmas que aquí van estampadas, a ocasión ca de una epístola facía copias para muchos diferentes personaxes. E en ninguna epístola se le halla el día que se fizo, e así van como está el protocolo, mas se entiende poco más poco menos el tiempo en que fueran escritas.

E otras epístolas que son en el protocolo no se estampan aquí, ca son de faciendas menudas con un su hermano e con un su criado e con personaxes humildes e de contratos de por cassa.

[...]

[h. 35] [...] Epístola XXIIII. Al reverendo don Alonso de Cartagena, deán de Santiago.

Vine con el rey, ca es mi señor natural, e quedé con VuestraMerced,ca tanbién es mi señor por eletiuto [sic] e beneficado, e el mucho pesar que m·aconpañó todo el camino no lo sinificare porque no lo tome Vuestra Merced por contrafecho: el rey me demandó anoche al meterse en el lecho si savía de Vuestra Merced,e yo le respuse que si el dotor Mexía se olvidava de la cura de Vuestra Merced como de la mi consolaçión, todo andaría malo, porque conhaver venido en pos de nosotros el dotor Fernán Gonçález Dávila no havía sido para mandarme una çédula de la vida de Vuestra Merced, o de las muchas qu'él manda para matar a la botica, pero el do[h. 36]tor Garçía Chirino, testes ocularum, me ha dicho después que vio a Vuestra Mercedque le dixo que con un sudor abundante se le havía despegado la fiebre. Si este remedio de la natura sobreviene más de otras dos veçes Vuestra Mercedbeba el vino e del agua tanto per tanto, mas si no buelve en abundançia más de dos o tres veçes beba del agua sola e huya del vino como de la yerva ballestera. E porque esta epístola no sea toda fisicante, hago saver a Vuestra Mercedque Pedro de Velasco con raçonamiento muy resentido e agravado se querelló al rey en presençia del Condestable e Almirante e Pedro Manrique e de quien le havía aconsejado a su señoría que fiçiese merced a Garçi Férez [sic] Manrique del logar e caserías de Castañeda que a el perteneçía e de luengo tienpo lo litigava, e le dijo que él e los de quien él venía havían fecho tales serviçios al rey e a los reyes de quien él viene ca no será su honor dexar de darse por agraviado si su señoría no le desfaze este tuerto, e le suplicó non se aconsejase con homes d'estado en este caso, sino con dotores, ca él non demandava la graçia de su señoría, ca demandava e esperava de su real acatamiento la Justicia: desto se tomaron por ofendidos el Condestable e Pedro Manrique, ca les pareçe ca les encarava, e han pasado asaz demandas e respuestas açerosas. El rey, tomado el consejo del Arçobispo de Toledo e del relator Fernando Díaz, e del dotor Fernán Gonçález Dáuila, confirmó en Garci Fernández la donaçión de las casarias de Castaneda e el título de conde, e a Pedro de Velasco fiz merced de LX mil mara[h. 37]vedís de juro de cada un año para él e los suyos sin fin ni acabamiento, e anbos quedaron en paçificaçión e amistad, e Pedro de Velasco e el Condestable e Pedro Manrique e Garçi Manrique e el Almirante fiçieron juntos la tabla en casa del Condestable, e yo lo vide, e que çenaron muy amigablemente e tubieron pláticas de buena conformida [sic] de que mucho se alegró el rey quando le fize saver cómo pasó la çena nuestro señor etc.

 

[...]

[h. 43] [...] Epístola XXX. Al reverendo señor don Alonso de Cartagena, deán de Santiago.

Somos en Medina del Canpo, mas tanto çedo fuese Saraoz obispo como nós seremos donde de presente no somos. El prínçipe partió primero del rey para Segovia, e con él Diego Fernández de Quiñones, ca no le enfermara ni le sanara, porque Dios le fizo sin fiel e sin dulçura, e por eso se lo an dado al príncipe. Antes de partir el rey dexó desenbargados y aparexados para ir a su enbaxada al Santo Padre al mariscal Diego López de Stúñiga e al oidor Babiano. Se diz que el oidor preguntó al dotor Gonçález Dávila la manera c·avía de tener ante el Santo Padre, e él le dixo ca l·euia de llamar Sacra Pontificadura o Imperante Iglesia, e el oidor Babiano le respuso que más se dexava a palpar Inperante Iglesia que esotro. El rey mucho lo a reído. Van viniendo [h. 44] los procuradores de las çibdades e villas qu'el rey mandó ayuntar aquí, e el Adelantado Pedro Manrique les unge el çerro, ca para arrancar çinquenta quentos que se demandan, menester es dar de primero buenos brevajes. El Condestable se diz que está enfermo en Zarezejo, que andó desde Peñafiel a Estremadura a las del Infante don Henrique, que el Conde de Benavente escrivió al rey que no se les vería cabo si la guerra non se fiçiese a fuego e a sangre, e el rey me manda andar a Zarezejo a curar e seguir al Condestable, ca será como se siguiese la persona de su señoría, e yo lo habré de fazer porque do fuerza ay derecho se pierde. Si Vuestra Mercedviene a Medina como el rey manda que vengan a esta villa las personas e dotores del consejo, pida el repartimiento de mi casa e recóxase mi ropaxe al cavo del aposento de callejón de la escalera, e cuide de mi haver Pedro de Aller como del de Vuestra Mercednuestro señor, etc.

Epístola xxxi. Al reverendo don Alonso de Cartagena, deán de Santiago.

Quando prinçipié este camino narre a Vuestra Mercedque lo facía como aquel que va a la picota, ca el corazón es vero profeta, e agorador de cada qual. En Talavera pensé afogarme en alberche, ca mi mula era tan caroñosa, e fatigada que se tendió en el agua, e maguer que no nos cobijava yo tenía mi mula so[h. 45]bre de mí, e fuera ahogado si monxe no la levantara por la cola, e el mozo por la reata, e antes de llegar a Zarezejo en la sierra, ca es más agra e pedregosa que aquella de Somosierra, mi mula, que se havía desferrado, se tendió a una baxada, e si la Madre de Dios no me acorriera una pierna se me troncha, pero me fiz tanto daño ca temí sobre ella la del monte e me paré en Zarezejo cinco días anque el Condestable no era allí, que ya con salud e fuerte era pasado a Salvatierra, e me reçivió, quando me vido, como a su hermano, e me abrazó e dixo ca con agotar toda la sangre de su cuerpo por el rey no pagaría a su señoría el haverse descosido e separado de su físico e buen curador. Por mandárselo aquí hemos demorado XV días, e andaremos mañana a Troxillo o Mérida, e d'alli narraré copiosamente a Vuestra Mercedpor vía de diario lo que se fiçiere por el Condestable nuestro señor, etc.

Notas al texto

Datos documentales y bibliográficos

  • Ubicación

    Biblioteca de la Universidad de Granada

  • Documento originalGranada, BUG, sig. A-V4, X6
  • Descripción

    Fernán Gómez de Cibdareal, Centón epistolario

  • Edición

    Juan Miguel Valero Moreno

  • Otras ediciones

    Pons Rodríguez, Lola, «Centón epistolario de Fernán Gómez de Cibdarreal», Lemir, 20 (2016), págs. 345-428. En la bibliografía de esta edición se encontrarán las referencias pertinentes a anteriores ediciones y estudios. Se ha realizado la transcripción sobre el mismo ejemplar utilizado por Pons en la suya. Existen al menos tres copias manuscritas: BNE, ms. 1706; BNE, ms. 6630; BNE, ms. 7864.

  • Cita
    Carta de a de , ed. Juan Miguel Valero Moreno, en Biblioteca Cartagena [<http://bibliotecacartagena.net/documentum/centon-epistolario> Consulta: 30/09/2020].
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