Esteban de Garibay. De la muerte de don Alonso de Carthagena

Resumen

Esteban de Garibay, De la muerte de don Alonso de Carthagena

 

Esteban de Garibay y Zamalloa, Compendio historial de las chrónicas y universal historia de todos los reinos de España, Amberes: Christóphoro Plantino, 1571, in fol.

 

El historiador vasco-navarro («de nación cántabro») Esteban de Garibay y Zamalloa (1533-1599) compuso un Compendio historial, también conocido como Los cuarenta libros del compendio historial, que alcanzó notoriedad en su tiempo, siendo impreso en Amberes (1571), bajo su inspección personal, y luego en Barcelona (en la imprenta de Cormellas, 1628), a dos columnas y con retoques gráficos, pero absolutamente fiel a la letra de la primera edición en los pasajes que tocan a Cartagena. El título de la obra recuerda inevitablemente al de un discípulo de Alfonso de Cartagena, Diego Rodríguez de Almela, que dedicó su Compendio historial (1487) a los Reyes Católicos. El texto de Garibay es citado en un par de ocasiones por Nicolás Antonio cuando da testimonio de Alfonso de Cartagena.

El breve capítulo que dedica Garibay a Cartagena importa por señalar la persistencia de su legado textual, si es cierto lo que dice a propósito de sus obras, «que cada día traemos entre manos», y por el uso que de una de ellas hace en su digresión sobre los obispos de Burgos, que toma por fuente principal hasta la muerte de Cartagena el texto de la Anacephaleosis, que completa con otras lecturas como la Crónica de Sancho IV. La Anacephaleosis se cita como fuente de referencia en otros lugares del Compendio (Libro XI, cap. XIV, pág. 632; Libro XV, cap. I, pág. 948; Libro XVII, cap. III, pág. 1161).

La figura de Cartagena se glosa en los lugares esperables, como cuando se trata del Concilio de Basilea (Libro XVI, cap. XXIII, año 1434, pág. 1114) o de la prisión de Álvaro de Luna (Libro XVI, cap. XLIV, año 1453, pág. 1147). Especialmente significativo es el espacio dedicado a su padre, Pablo de Santamaría, en el libro XV, cap. XLVIII, págs. 1039-1040, que parece haber sido reelaborado en parte por Juan de Mariana en su Historia general de España (Libro XIX, cap. VIII, año 1398, págs. 252-253). A este elogio de don Pablo precede la referencia al reinado de Enrique III de la Compendiosa historia Hispanica de Rodrigo Sánchez de Arévalo, otro de los criados de Alfonso de Cartagena.

 

Se transcribe el texto con mínimas modificaciones (u/v según su valor vocálico o consonántico, ‘s’ alta por s baja, del por d’el). Se acentúa según la norma actual. Se mantiene, sin embargo, la peculiar puntuación del texto.

Transcripción

[1039]

 

CAPÍTULO XLVIII

 

De las excelencias y cosas notables del Rey Don Henrique, y conversión de Don Pablo Obispo de Burgos del Iudaismo, y hijos que tuvo, y otras cosas del Rey y Reyna, y título del ducado de Milán.

 

[...]

 

            Entre estas célebres personas [que escogió el rey Enrique III para que le ayudasen en el gobierno de sus reinos], fue muy notable prelado, el excelente doctor Don Pablo, Obispo de Carthagena, que siendo Iudio, no solo de nación de sus [1040] progenitores, mas también de professión, recibió la agua del santo Baptismo, dexando el Iudaismo. Avía tenido este notable prelado, antes de su conversión grandes disputas sobre la ley Iudaica con muchos doctores Cathólicos, cuyas razones, como para la dureza eredada de sus progenitores, no bastassen a la sazón, para le sacar del Iudaismo, sucedió, que un día un doctor, no queriendo con él contender por disputa, sino por escripturas, le dio el tratado, que el glorioso Santo Thomás de Aquino escrivió doctíssimamente llamado de Legibus, que anda con su Prima secundae, donde admirablemente disputa el santo doctor contra la ley de los Iudios. Esta obra leyó con diligencia y atención grande Don Pablo, el qual hallando en ella muchos secretos del Iudaismo, que aun él mesmo, con ser el Rabí de más letras, que en estos reynos avía, los ignorava, fue alumbrado del Spíritu Santo, deziendo en su coraçón, que sin duda la ley de los Christianos era la de la salvación del mundo. Después ydo al Pontífice Romano, y siendo d’él persuadido, vino a dezir y confessar públicamente, pues este sanctíssimo doctor, con saber de la ley Iudaica mayores secretos que el mesmo Don Pablo, professava la ley Evangélica de Iesu Christo, era la verdadera ley y carrera de salvación de los Christianos, y assí recibió el santo Baptismo, renunciando espontáneamente la dureza passada. D’esta manera Don Pablo vino a ser Christiano, por la doctrina de Sancto Thomás, y con legítima razón, dizen los theólogos, que quien a Sancto Thomás, sabe todo, y quien a él no sabe, no saber nada.

            Después este célebre varón con el discurso del tiempo vino meritíssimamente a ser Obispo de Carthagena, y de allí passó al obispado de Burgos, de la qual ciudad tenía el mesmo su naturaleza. Fue excelente prelado, grande philósopho y theólogo, y singular predicador, y de grande consejo, y maravilloso silencio, y prudencia. Escrivió muchas obras, en especial el libro que se llama Escrutinio de las escripturas, que es de grande volumen, y las adiciones a la Postila de Nicolao de Lyra sobre la Biblia, y otro tratado de la Cena del Señor, y otro de la Generación de Iesu Christo, con otras obras. No solo el mesmo fue grande letrado, pero en tiempo que en el Iudaismo fue casado, tuvo tres hijos, grandes letrados, de los quales el más señalado, fue Don Alonso de Carthagena deán de Segovia, que sucediendo en el obispado immediatamente al padre, fue Obispo de Burgos, de quien en las historias de los Reyes Don Iuan el segundo, y Don Henrique el quarto su hijo se hará larga relación, y fue el que escrivió en lengua Latina la Genealogía de los Reyes de Castilla y León, que algunas vezes se ha citado. El otro hijo fue Don Gonçalo Obispo de Palencia, prelado de muchas letras y erudición. El tercero fue Alvar García de Sancta María, que refieren, aver escripto la chrónica d’este Rey Don Henrique, la qual hasta agora yo no he visto, y parte de la chrónica de su hijo el Rey Don Iuan el segundo. Este notable prelado Don Pablo, por aver sido Obispo de Burgos, es llamado entre los theólogos el Burgense, el qual con ser converso, aconsejó al Rey Don Henrique, por causas notables que a ello le devieron mover, que a ningún Iudio, ny converso, no recibiesse en el servicio de su casa Real, ny en el consejo, ny en otros officios públicos Reales de sus reynos, ny en la administración del patrimonio Real. Cosa notable, que con ser d’ellos el mesmo sapientíssimo prelado, fuesse d’este parecer contra su propria nación. [...]

 

[1114]

[...] El Rey embió a este concilio [de Basilea, 1434] por embaxadores, a Don Álvaro de Osorna Obispo de Cuenca, y a Don Iuan de Silva señor de Cifuentes, alférez mayor del Rey, y al doctor Don Alonso de Carthagena deán de Sanctiago y Segovia, hijo de Don Pablo Obispo de Burgos, cuyo obispado vino a obtener en vida del padre, ascendiendo el padre a Patriarcha de Aquileya. En este concilio offreciéndose grandes differencias, entre los embaxadores de Castilla y Ynglaterra, sobre la precedencia, el doctor Don Alonso con tan excelentes y efficaces razones sustentó y probó la justicia de los reynos de Castilla, que obtuvo el sucesso desseado en su favor la corona de Castilla, haziendo el doctor notable servicio a los reynos d’España, como el mesmo refiere largo esto en tractado particular, que sobre ello escrivió.

 

[1163]

 

CAPITULO IIII

 

De la muerte de Don Alonso de Carthagena Obispo de Burgos, y un cathálogo de todos los Obispos desta ciudad.

 

En esta sazón murió el sapientíssimo Don Alonso de Carthagena, Obispo de Burgos, prelado de tanta doctrina y auctoridad, que un día al Papa Eugenio quarto siendo dicho, estando en público y pleno consistorio con todos los Cardenales, que el Obispo de Burgos le yva a hazer reverencia, respondió el Pontífice: por cierto, si el Obispo Don Alonso de Burgos viene a nuestra corte, con vergüença nos assentaremos en la silla de Sant Pedro. Fue este Prelado hijo legítimo y immediato sucessor en el obispado al Obispo Don Pablo su padre, y prelado de tanta erudición, letras y valor, quanto es digno de imortales (sic) pregones. El qual entre otras obras escrivió en lengua Latina una historia breve de los Reyes d’España, intitulada, Anacephaleosis, que quiere dezir recapitulación, y otra intitulada, Memorias de virtudes: otra llamada, Defensorium fidei, y el libro de las doze Questiones, y la Apología, sobre el psalmo, Iudicame Deus, y otras escripturas de doctrina y tratados de historias, que cada día traemos entre manos, siendo uno d’ellos, el que escrivió en el Concilio de Basilea, sobre la precedencia de la silla de Castilla a la de Ynglaterra. Su yglesia siendo tan principal en los reynos d’España, que no reconosciendo a ningún Arçobispo, tiene immediata la sede Apostólica, como queda visto, quiero poner aquí un epílogo de todos los prelados, en esta ciudad de Burgos, cabeça y cámara de Castilla en lo temporal, avidos hasta este Don Alonso, seguiendo a su recopilación, y después hasta la hora presente.

            La ciudad de Burgos fue ensalçada con silla Obispal en el tiempo que en la historia del Rey Don Alonso el sexto se señaló, con demostraciones, que para ello tratamos, y sobre sí fue trasladada de Oca, que solía ser suffragánea al arçobispado de Tarragona, o de Valpuesta, hizimos el apuntamiento, que nos pareció. Oy día devría ser esta silla arçobispal, teniendo por suffragáneos a Calaorra y Pamplona, y aun a Palencia y Osma, según muchas vezes solía dezir don Iuan Bernal Díaz de Luco, Obispo de Calaorra, de los excelentes y más notables prelados que en Calaorra ha avido hasta nuestros días. El primer Obispo de Burgos, refieren, que fue Don Ximeno, que otros llaman Simeón: pero en los papeles antiguos se dize don Ximeno, que también lo fue en Oca, y que governó la yglesia de Burgos en largos años. Por el segundo Obispo señalan a don Gómez único, que es llamado Gomesano en antiguos privilegios, y presidió en largos años. El tercero señalan, que fue Don García de Aragón, su sobrino, que refieren aver presidido en diez y ocho. El quarto tractan que fue Don Paschasio único, que presidió en quatro años. El quinto señala a Don Simeón segundo, que presidió en veynte años. El sexto Don Pedro primero, que presidió en ocho años. El séptimo Don Víctor único, en diez años. El octavo Don Pedro segundo, en veynte y seys años. El noveno Don Martín primero, en diez y ocho años. El décimo Don Matheo primero, en tres años. El undécimo Don Fernando primero, en dos años. El duodécimo Don García segundo, llamado de Contreras, en seys años. El décimo tercio Don Mauricio único d’este nombre de nación Ynglés, que presidió en veynte y seys años, y començó la fábrica de la yglesia presente, en el año passado de mil y dozientos y veynte y dos, echándose la primera piedra en veynte de Iulio. El décimo quarto Don Iuan primero, en doze años, al qual cuenta Don Alonso por segundo, con[1164]tando por primero, a otro que llama Iuan, sucessor de Don García de Contreras, que por no aver sido consagrado, aunque sí electo, no le cuento aquí por Obispo. El décimo quinto Don Aparicio único, en onze años. El décimo sexto Don Matheo segundo, en dos años. El décimo séptimo Don Martín segundo, llamado de Contreras, en ocho años. El décimo octavo Don Iuan segundo, llamado de Villahooz, en dos años, por cuya muerte sucedió siete años de sede vacante. El décimo nono Don Gonçálo único, que aviendo sido primero Obispo de Cuenca, presidió en seys años, y fue después Arçobispo de Toledo, sucediendo al Arçobispo Don Sancho, infante de Aragón, según la historia dexa referido. El vigésimo Don Alonso primero, de quien el Obispo Don Alonso no haze mención: pero véese claro en principio de la Chrónica del Rey Don Sancho el quarto, si la letra no está dañada. El vigésimo primo Don Fernando segundo, llamado de Cuevas Ruvias, que presidió en onze años. El vigésimo segundo Don Pedro tercero, llamado Quixada. El vigésimo tercio, Don Gonçálo segundo, llamado de Hinojosa. El vigésimo quarto Don García tercero, llamado de Torres. El vigésimo quinto Don Iuan tercero, que no se escrive su cognomento. El vigésimo sexto Don Lope único, llamado de Fontecha. El vigésimo séptimo Don Fernando tercero, que tampoco se escrive su cognomento. El vigésimo octavo Don Domingo único natural de tierra de Frías, de un lugar que se dize Arruyelo, que es de la casa Real de Oña, y porque la graciosa y notable manera, con que alcançó el obispado, queda escripto en la historia del Rey don Pedro, no quiero hazer aquí reyteración, refiriéndome a lo que en aquel lugar tengo dicho. El vigésimo nono fue Don Iuan quarto, llamado Manrique, que aviendo sido Obispo de Siguença, presidió en dos años, y después fue Arçobispo de Santiago. El trigésimo Don Gonçalo terçero, llamado de Vargas, que aviendo sido Obispo de Calaorra presidió cinco años, y después fue Arçobispo de Sevilla. El trigésimo primo, Don Iuan quinto, llamado de Villacerces, que también fue Obispo de Calaorra, y presidió onze años, y duró la sede vacante tres años. El trigésimo segundo Don Iuan sexto, llamado Cabeça de Vaca, que fue Obispo de Cuenca, y presidió en seys años. El trigésimo tercero Don Alonso segundo llamado de Yllescas, que fue Obispo de Çamora, y presidió solo año y medio, y vacó la yglesia en uno. El trigésimo quarto fue el sapientíssimo doctor don Pablo único, muchas vezes en esta historia nombrado en las vidas de los Reyes Don Henrique tercero y Don Iuan segundo padre y aguelo d’este Rey, padre del mesmo Obispo don Alonso, y aviendo sido primero Obispo de Cartagena, presidió en veynte años.

            El trigésimo quinto su grande hijo Don Alonso tercero, llamado de Carthagena, en cuya nar[r]ación hemos hecho esta digressión. El trigésimo sexto Don Luys, primero llamado de Acuña, que de la yglesia de Segovia passó a la de Burgos en estos tiempos. [...]

Notas al texto

Datos documentales y bibliográficos

  • Ubicación

    Granada, Universidad de Granada. DIGIBUG

  • Documento originalGranada, Universidad de Granada. Biblioteca del Hospital Real, BHR/0-5-003, págs. 1039-104, 1114, 1163-1164.
  • Descripción

    Esteban de Garibay, Compendio historial de las chronicas y vniversal historia de todos los reynos dEspaña, Amberes: Cristóbal Plantino, 1571; in fol., vol. II (libros XI-XX), págs. 561-1530 y Tabla.

    USTC: 430285

  • Edición

    Juan Miguel Valero Moreno

  • Otras ediciones

    Compendio historial de las chronicas y universal historia de todos los reynos de España, Barcelona: Sebastián de Cormellas, 1628.

  • Cita
    Carta de a de , ed. Juan Miguel Valero Moreno, en Biblioteca Cartagena [<http://bibliotecacartagena.net/documentum/esteban-de-garibay-de-la-muerte-de-don-alonso-de-carthagena> Consulta: 25/11/2020].
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