Francisco Cascales. Discursos históricos de la muy noble y muy leal ciudad de Murcia

Resumen

Francisco Cascales

Discursos históricos de la muy noble y muy leal ciudad de Murcia

 

Francisco Cascales, Discursos históricos de la muy noble y muy leal ciudad de Murcia, Murcia: Luis Berós, 1621, in fol.

 

El humanista murciano Francisco Cascales (1559-1642) compuso unos Discursos históricos de la muy noble y muy leal ciudad de Murcia que dedicó a la misma ciudad y dirigió a don Juan Fajardo de Guevara. Por la suma de privilegio y las aprobaciones se deduce que los Discursos debieron estar ya preparados en 1614. Los imprimió Luis Berós (o Verós) en Murcia en fecha de 1621, que consta en la portada, si bien la tasa y fe de erratas se corresponden a inicios de 1622. Por su interés local y regional los Dicursos fueron reeditados en la misma ciudad por Francisco Benedito, en 1775, y por Miguel Tornel y Olmos en 1874, siguiendo ambos muy de cerca el texto de 1621, como he comprobado y fehacientemente subraya el impresor y librero Tornel y Olmos: «esta tercera edicion es la reproduccion exacta de la segunda verificada en esta ciudad por el impresor Francisco Benedito, en el año 1775, variando únicamente en la parte ortográfica aquello que hoy no está en uso. || Si como este afirma en uno de los últimos párrafos de su prólogo, la hizo con la mas escrupulosa exactitud, enteramente literal y arreglada, sin que discrepe un ápice de la antigua publicada en el año 1621, por el original que le franqueó el muy ilustre Sr. D. Joaquin Saurin y Robles, una de las glorias murcianas, bien podemos asegurar con noble orgullo, que las formas literarias que Cascales usó en su obra se transmiten íntegras á la posteridad por nuestro cuidado y solicitud.» (págs. VII-VIII).

 

Cascales, tratando en el capítulo IX del noveno Discurso del reinado del rey Enrique III, cita por testigo a Rodrigo Sánchez de Arévalo y refiere cómo este solía recordar una sentencia de los Oficios de Cicerón. Más abajo, y entre los eclesiásticos de su reinado, aparece destacado Pablo de Santa María, con mención a su hijo Alfonso de Cartagena. La noticia está tomada en su integridad, aunque resumida, de lo que dice Esteban de Garibay (Compendio historial, 1571, XV, XLVIII, 1039-1040). Garibay y Mariana fueron, en efecto, algunas de las fuentes confesadas de Cascales.

 

Se transcribe el texto respetando su puntuación y particularidades gráficas, con dos excepciones: la ‘i’, que se usa generalmente por ‘y’ (‘lei’, ‘rei’, etc.) se sustituye por ‘y’. También la ‘i/I’ equivalente a ‘j’ (‘Iudio’, ‘Iuan’). Se acentúa según la norma actual.

Transcripción

DISCURSO IX.

Reinando don Enrique tercero.

 

[...] [173b] De los eclesiásticos se señalaron D. Pedro Tenorio, arçobispo de Toledo, fray [174a] Juan Enriquez, fray Hernando de Illescas, aquel su confessor, y este de su padre; el cardenal llamado de España don Pedro de Frías. Y entre estas célebres personas, fue muy notable prelado el excelente doctor don Pablo obispo de Cartagena, con cuyo consejo hizo el rey cosas muy santas y justas. Este santo obispo fue natural de Burgos, judío no solo de nación de sus progenitores, mas también de professión; el qual tuvo antes de su conversión grandes disputas sobre la ley judaica con muchos doctores católicos, y no pudiendo ser concluido, según la dureza heredada de sus passados, sucedió que un doctor no queriendo con él contender, le dio el tratado que el glorioso santo Tomás de Aquino escrivió doctíssimamente de legibus, donde admirablemente disputa el santo doctor contra la ley de los judíos. Esta obra leyó con grande atención don Pablo, el qual hallando en ella muchos secretos del judaísmo, que aun él mismo con ser tan docto Rabino los ignorava: entonces alumbrado del Espíritu Santo, dixo en su coraçón, que sin duda la ley de los christianos era la de la salvación del mundo: e ido a Roma por orden del Romano Pontífice, confessó públicamente que la ley Evangélica de Jesu Christo era verdadera, y carrera de la salvación, renunciando espontáneamente la du[174b]reza passada. Después este célebre varón con el discurso del tiempo vino meritíssimamente a ser obispo de Cartagena, y después passó al obispado de Burgos su patria, y escrivió muchas obras, a quien comúnmente llaman el Burgense. Y no solo él mismo fue gran letrado, pero en el tiempo que en el judaismo fue casado, tuvo tres hijos, que ni más ni menos fueron muy católicos, y muy doctos: el primero se llamó don Alonso de Cartagena, que sucediendo en el obispado inmediatamente al padre, fue obispo de Burgos; el segundo fue don Gonçalo obispo de Palencia; el tercero fue Alvar García de Santa María coronista de este rey don Enrique, y del rey don Juan el II. Con tan graves varones no pudo el rey dexar de governar muy bien; y hubiera sido mucho más famoso, si las enfermedades que siempre tuvo no le impidieran sus desseos.

Notas al texto

Datos documentales y bibliográficos

  • Ubicación

    Madrid, Universidad Complutense de Madrid. GB.

  • Documento originalMadrid, Universidad Complutense de Madrid, Biblioteca Histórica, BH FLL 30066, págs. 173-174.
  • Descripción

    Francisco Cascales, Discursos históricos de la mui noble i mui leal ciudad de Murcia, Murcia: Luis Berós, 1621; in fol.

    USTC: 5021738

  • Edición

    Juan Miguel Valero Moreno

  • Otras ediciones

    Discursos históricos de la muy noble y muy leal ciudad de Murcia, Murcia: Francisco Benedito,1775; Discursos históricos de la muy noble y muy leal ciudad de Murcia, Murcia: Miguel Tornel y Olmos, 1874.

  • Cita
    Carta de a de , ed. Juan Miguel Valero Moreno, en Biblioteca Cartagena [<http://bibliotecacartagena.net/documentum/francisco-cascales-discursos-historicos-de-la-muy-noble-y-muy-leal-ciudad-de-murcia> Consulta: 25/11/2020].
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